El Real Madrid de baloncesto no ha podido conquistar una nueva Euroliga después de perder la gran final frente al Olympiacos griego por 92-85 en un partido muy intenso disputado en el OAKA de Atenas. El conjunto blanco luchó hasta el último momento y mostró carácter durante gran parte del encuentro, pero el acierto de los griegos en los minutos decisivos terminó inclinando la balanza a su favor.
El equipo dirigido por Sergio Scariolo llegaba a esta final condicionado por varias bajas importantes, aunque eso no impidió que los madridistas compitieran de tú a tú ante uno de los rivales más fuertes del continente. Durante muchos momentos del partido, el Real Madrid consiguió mantenerse con opciones gracias al esfuerzo colectivo, la intensidad defensiva y la experiencia de varios de sus jugadores más veteranos.
Sin embargo, en el tramo final aparecieron los nervios y algunos errores en ataque que acabaron siendo determinantes. Olympiacos aprovechó mejor sus oportunidades y logró sentenciar el encuentro con mayor efectividad desde la línea exterior y en las acciones decisivas. A pesar de la derrota, la temporada europea del conjunto blanco vuelve a dejar la imagen de un equipo competitivo que nunca deja de pelear.
La afición madridista, desplazada hasta Atenas y pendiente desde España, reconoció el esfuerzo de un grupo que estuvo muy cerca de levantar su duodécima Copa de Europa. Aunque el título no llegó esta vez, el Real Madrid demostró una vez más por qué sigue siendo uno de los clubes más importantes y respetados del baloncesto europeo.