La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha lanzado una voz de alarma ante el agotamiento acelerado de las reservas mundiales de crudo. Según el organismo, el bloqueo persistente del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético, provocará un repunte inminente en los precios del petróleo. Esta situación pone en alerta a los consumidores, ya que se espera un impacto directo en los surtidores de combustible durante las próximas semanas.
A pesar de que las rebajas fiscales en España han mantenido el diésel y la gasolina en niveles relativamente estables recientemente, la AIE prevé un empeoramiento del escenario. La demanda mundial de petróleo para este año se ha revisado a la baja de forma drástica, estimándose una caída de 420.000 barriles diarios. Esta cifra es significativamente más pesimista que las previsiones de hace apenas un mes, reflejando la gravedad del conflicto en Oriente Próximo.
El informe detalla que la crisis está golpeando con especial fuerza a las industrias petroquímica y aeronáutica, que han comenzado a reducir su consumo ante los altos costes. No obstante, la agencia advierte que la escasez se está trasladando rápidamente a los mercados de productos ya refinados. Aunque se lograra un acuerdo de paz en los próximos meses, el mercado seguirá en situación de déficit hasta el último trimestre de 2026.
El bloqueo del estrecho de Ormuz ha supuesto una pérdida de suministro acumulada de más de 1.000 millones de barriles entre marzo y abril. Solo Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han conseguido redirigir parte de sus exportaciones por rutas alternativas. Para paliar la crisis, los países consumidores están recurriendo a sus reservas estratégicas, las cuales han descendido a un ritmo alarmante de cuatro millones de barriles diarios.
Por su parte, la OPEP ha registrado una caída histórica en su producción, que se hundió un 34% en abril respecto a los niveles previos al conflicto. Este recorte, que asciende a casi 10 millones de barriles diarios, es incluso superior al drástico ajuste realizado durante la pandemia de Covid-19. Países como Kuwait e Irak encabezan este retroceso con disminuciones en sus extracciones que superan el 65%.
En el ámbito financiero, la tensión bélica ha consolidado precios elevados en los mercados internacionales. El barril de Brent, referencia en Europa, cotiza actualmente en torno a los 107 dólares, una cifra muy superior a los 70 dólares registrados antes de las hostilidades. Esta brecha de precios subraya la fragilidad de un sistema energético que, según los expertos, tardará años en recuperar la normalidad en la oferta.