La Flotilla Global Sumud ha denunciado graves episodios de tortura y maltratos físicos contra el activista sueco-español Saif Abukeshek y el brasileño Thiago de Ávila, quienes permanecen bajo custodia israelí. Según los testimonios recabados por diplomáticos y abogados, ambos han sido trasladados a la prisión de Shikma, en Ascalón, un centro conocido por sus duras condiciones de reclusión. Los activistas fueron capturados el pasado miércoles mientras navegaban en aguas cercanas a Grecia con rumbo a Gaza.
El ciudadano brasileño Thiago de Ávila ha relatado una «extrema brutalidad» durante el abordaje militar. Según el comunicado de la organización, «fue arrastrado boca abajo por la cubierta y golpeado tan gravemente que se desmayó dos veces». Responsables de su embajada han podido confirmar marcas visibles de golpes en su rostro durante una visita supervisada por un cristal. De Ávila se encuentra actualmente en huelga de hambre, ingiriendo únicamente agua como protesta por su detención.
Por su parte, el hispano-palestino Saif Abukeshek ha denunciado haber permanecido maniatado y con los ojos vendados, obligado a estar boca abajo en el suelo desde su captura hasta la mañana del sábado. Estas prácticas le han provocado diversos hematomas en la cara y las manos. Las autoridades israelíes vinculan a ambos activistas con presunta pertenencia a organización terrorista, acusación que la organización califica de «infundada» y utilizada para justificar una detención que consideran ilegal según el derecho internacional.
La Flotilla Global Sumud ha calificado el traslado a la cárcel de Ascalón como una «escalada dramática», recordando que dicha prisión es tristemente célebre por el internamiento de presos palestinos en condiciones inhumanas. La organización denuncia una «detención arbitraria, negación del debido proceso y violaciones de la prohibición absoluta de torturas», señalando además que se les está interrogando por parte del Shin Bet y que se prevé la intervención del Mossad.
Ante esta situación crítica, los activistas han hecho un llamamiento urgente a los gobiernos de España, Suecia y Brasil para que intervengan diplomáticamente. Subrayan que sus nacionales están en «riesgo inminente» y exigen su liberación inmediata, recordando que «Saif y Thiago no son abstracciones, sino seres humanos con derechos inviolables». Mientras tanto, Israel sostiene que los detenidos colaboran con Hamás, a pesar de que todavía no se han presentado cargos formales contra ellos.