El sindicato Manos Limpias ha formalizado una querella ante la justicia contra Óscar Lago, máximo responsable de la realización de los partidos de Primera División. La acusación sostiene que el directivo de Mediapro podría haber incurrido en un delito de corrupción deportiva al manipular presuntamente la competición. Según el escrito, al que ha tenido acceso Fuentes Informadas, Lago es el «responsable directo de la omisión de imágenes hacia la Sala VOR», el centro técnico donde los árbitros revisan las jugadas para corregir errores de campo.
La denuncia pone el foco en la supuesta arbitrariedad con la que se gestionan las repeticiones televisivas, las cuales sirven de base para el arbitraje asistido. Manos Limpias aporta como prueba un incidente reciente de la temporada 2025/26, en el que el jugador madridista Kylian Mbappé sufrió un codazo que le provocó una brecha en la ceja ante el Girona. El sindicato tilda de «inadmisible la ocultación de estas imágenes que prueban la agresión», subrayando que el Santiago Bernabéu cuenta con 42 cámaras que deberían haber captado la acción con total claridad.
El texto de la querella argumenta que existe un patrón sistemático de comportamiento que ha influido en el devenir de la competición nacional. Se mencionan casos en los que el FC Barcelona se habría visto favorecido, como un penalti inexistente en Vallecas que no pudo revisarse por un oportuno fallo técnico en el VAR. Según los denunciantes, las decisiones basadas en imágenes siempre parecen beneficiar al club azulgrana, mientras que las del Real Madrid sufren un «halo de manipulación» para ocultar faltas o agresiones a los árbitros.
Un punto crítico de la denuncia es el perfil personal de Óscar Lago, socio del Barcelona y señalado anteriormente por publicaciones de corte «antimadridista» en sus redes sociales. A pesar de que la empresa suiza HBS ganó el concurso de realización en 2025, esta subcontrató la estructura de Mediapro manteniendo a Lago al frente. Manos Limpias solicita que el juzgado requiera a Mediapro la «relación de personal encargado de la realización» de nueve partidos específicos disputados en las últimas temporadas para depurar responsabilidades.
La defensa del realizador ha recaído históricamente en figuras como Jaume Roures, ex presidente de Mediapro, quien en el pasado calificó de «mentes calenturientas» a quienes dudaban de la integridad de su empleado. No obstante, la querella insiste en que las omisiones no son errores técnicos fortuitos, sino decisiones que afectan directamente al resultado de los encuentros, cayendo estas sospechas siempre bajo la supervisión del ejecutivo catalán.
Ahora, Óscar Lago deberá responder ante el juez por un presunto delito tipificado en el artículo 286 bis.4 del Código Penal. De prosperar la investigación, el caso podría abrir una crisis institucional sin precedentes en el fútbol español, al cuestionar la transparencia de la señal televisiva que alimenta el sistema de videoarbitraje y la neutralidad de quienes controlan lo que el espectador y los jueces ven en sus pantallas.