ERNESTO EKAIZER
El expresident será sometido a examen de la médico forense de la Audiencia Nacional que llevará al sobreseimiento o archivo de la causa por delitos fiscales y otros contra él, habida cuenta de que un informe forense de noviembre de 2025 ya advertía en el expresident, de 95 años, un “trastorno neurocognitivo mayor de tipo mixto (de tipo Alzheimer y de tipo vascular) irreversible”.
José Ricardo de Prada es el presidente del tribunal que juzga los presuntos delitos de la familia Pujol en la Audiencia Nacional, el último juicio en curso en una larga trayectoria de décadas en la Sala de lo Penal. La sala, de tres magistrados, ha citado al expresident Jordi Pujol i Soley para el próximo lunes a las 9:30 horas, media hora antes de que comiencen las declaraciones de los acusados en la fase final del juicio iniciado en noviembre pasado después de años de dilaciones.
Precisamente, a mediados de noviembre Pujol sufrió una primera revisión.
Ahora, cuando el juicio pasa a la fase de declaraciones, una médico forense a cargo examinará a Pujol, de 95 años, tras ese primer diagnóstico de forenses de la Audiencia de Barcelona encargado por el tribunal de la Audiencia Nacional.
Dicha revisión se llevó a cabo en su domicilio particular antes de comenzar el juicio oral.
Dos médicos forenses del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Catalunya se desplazaron le realizaron varias pruebas cognitivas para determinar si estaba en condiciones de enfrentarse a un juicio, que duraría seis meses.
El informe concluía que el expresident no estaba en condiciones ni de desplazarse hasta Madrid ni de declarar, porque no disponía de la capacidad procesal para defenderse.
Pujol «presenta actualmente un diagnóstico de trastorno neurocognitivo mayor de tipo mixto (de tipo Alzheimer y de tipo vascular)». Un trastorno que lleva asociado «un deterioro cognitivo moderado, siendo este irreversible, progresivo, evolutivo y sin tratamiento eficaz».
Conforme a la ley, antes de comenzar la fase de declaraciones de los acusados, el próximo lunes, 27 de abril, el expresident será revisado para determinar cuál es la evolución que ha sufrido el acusado Pujol desde el diagnóstico de noviembre pasado.
El presidente del tribunal, De Prada, explicó en la sesión de este viernes 24 que el trato hacia el expresidente será el adecuado, negando cualquier intención de “estigmatizar” a Pujol con esta citación presencial.
Esa impresión se extendió en Cataluña tras conocerse que el tribunal le había citado para comparecer el próximo lunes, con sus informes médicos, a fin de someterse a un examen sobre su estado de salud.
El magistrado De Prada ha garantizado que se le dispensará el “tratamiento más respetuoso posible” durante su estancia en Madrid y en el transcurso del examen médico.
El tribunal intenta, dijo, “no caer en el edadismo”, lo que se llama una discriminación por razones de edad.
Fuentes forenses consultadas explican que no se trata de una revisión más a la que va a ser sometido Pujol.
El informe de noviembre de 2025 fue realizado por forenses enviados por la Audiencia de Barcelona a peticion del tribunal de la Audiencia Nacional, según se ha señalado, y señalaba que su situación era “irreversible”.
Esas fuentes forenses consultadas ahora en Madrid añaden que parece lógico que en estos cinco meses transcurridos sus condiciones hayan conocido un deterioro adicional.
El tribunal, una vez que la médico forense examine la documentación que aportará Pujol, y sobre todo su condición física, emitirá un nuevo informe.
Fuentes consultadas señalan que el viaje a Madrid será el periplo del adiós al proceso penal.
Es decir: el tribunal asumirá, si así lo dictamina el informe de la médico forense, que Pujol no está en condiciones de prestar declaración y que su situación no va a variar porque es “irrersible”.
Ello conducira, pues, en la fase final del juicio oral a dictar el sobreseimiento de la causa para el expresident.
Un sobreseimiento que habida cuenta su irreversibilidad – es decir, no puede recuperarse- será libre, es decir, definitivo.