Uno de los grandes focos de atención ha sido, como cada año, la portada, que justo a las 00.01 se prendió de luces ante un gentío descomunal ávido de diversión. Inspirada en esta edición en el Pabellón de Portugal, ha brillado con un diseño cuidado al detalle y un despliegue técnico enorme. Ayer fue el día del pescaíto, y hoy empezaran a lucirse los típicos trajes de faralaes. Alquilar un coche de caballos cuesta desde 600 euros, depende del tiempo de alquiler.
Sevilla ya está de fiesta. A las 00:00 horas, la ciudad ha dado el pistoletazo de salida a su semana más esperada con el clásico “alumbrao”, un momento cargado de emoción que cada año reúne a miles de personas para celebrar el inicio de la Feria de Abril. Con el encendido simultáneo de la iluminación del Real y de la portada, la ciudad se ha transformado en un auténtico mar de luz, color y alegría.
El ambiente minutos antes era inconfundible: familias, grupos de amigos y visitantes aguardaban con expectación el instante en el que todo cambiaría. Y así fue. En cuestión de segundos, la noche sevillana se iluminó por completo, desatando aplausos, sonrisas y esa sensación única de estar viviendo algo especial. Es el comienzo de días en los que la tradición, la música y la convivencia toman el protagonismo.
Uno de los grandes focos de atención ha sido, como cada año, la portada. Inspirada en esta edición en el Pabellón de Portugal, ha brillado con un diseño cuidado al detalle y un despliegue técnico impresionante. Más de 28.000 bombillas LED han dado forma a una estructura majestuosa, sostenida por miles de piezas y metros de panelado que convierten este símbolo en una auténtica obra de arte efímera.
Pero más allá de las cifras, lo que realmente define este momento es la magia que se respira en el ambiente. El “alumbrao” no es solo un encendido de luces; es el punto de partida de una celebración que forma parte de la identidad de Sevilla. Es el instante en el que la ciudad deja atrás la rutina y se entrega por completo a su feria.
Con las luces ya encendidas, el Real comienza a llenarse de vida. Casetas, farolillos, trajes de flamenca y sevillanas marcan el ritmo de una semana que promete ser inolvidable. Sevilla vuelve a demostrar que sabe celebrar como pocas ciudades, combinando historia, cultura y alegría colectiva en una de sus fiestas más emblemáticas.