El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha mostrado su confianza en que las medidas adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la actual situación económica logren un efecto claro: reducir la inflación en los próximos meses. Según sus previsiones, este descenso podría situarse en torno a ocho o nueve décimas, e incluso alcanzar un punto completo, especialmente entre abril y junio.
Este posible alivio llega en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, especialmente por las tensiones en Oriente Próximo, que han impactado directamente en los precios de la energía y los carburantes. Ante esta situación, el Ejecutivo ha optado por una batería de medidas con un objetivo claro: proteger el poder adquisitivo de las familias y la actividad de las empresas.
Cuerpo ha destacado que estas iniciativas ya están teniendo efectos visibles. En particular, ha señalado que la rebaja del IVA aplicada a los combustibles ha tenido un impacto inmediato en los precios, algo que los consumidores han podido notar desde su implementación. Este tipo de medidas, aunque temporales, buscan ofrecer un respiro en momentos de presión económica.
Además, el ministro ha apuntado a una posible estabilización progresiva de los precios hacia finales de junio, fecha en la que concluye el periodo inicialmente previsto para estas actuaciones. La intención del Gobierno es que, si la situación mejora, no sea necesario prolongarlas, lo que indicaría un escenario más favorable.
Uno de los aspectos clave de estas políticas es su carácter temporal. Desde el Ejecutivo se insiste en que se trata de soluciones puntuales para hacer frente a una coyuntura específica. En este sentido, Comisión Europea ha advertido sobre ciertos límites en la aplicación de algunas medidas, como la reducción del IVA en los carburantes.
Sin embargo, Cuerpo ha defendido que Bruselas es consciente del contexto excepcional y de la necesidad de actuar con rapidez. Según ha explicado, España ha utilizado las herramientas disponibles dentro del marco legal, recurriendo a ajustes fiscales que permiten amortiguar el impacto de la subida de precios sin vulnerar las normas comunitarias.
El ministro también ha subrayado que, en caso de ser necesario, las medidas podrían adaptarse o modificarse para seguir ofreciendo apoyo. Esto refleja una estrategia flexible, que busca equilibrar el cumplimiento de la normativa europea con la necesidad de responder a las dificultades económicas.