El PSOE ha calificado este lunes de “la mayor vergüenza de la democracia española” el inicio del juicio del ‘caso Kitchen’ en la Audiencia Nacional, al tiempo que ha solicitado la suspensión del proceso para investigar a la secretaria general del PP y exministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, y a su exmarido, Ignacio López del Hierro, citados como testigos.
La operación Kitchen, según los socialistas, consistió en un presunto operativo del Ministerio del Interior para sustraer información al extesorero del PP Luis Bárcenas y destruir pruebas relacionadas con el caso Gürtel. El exministro Jorge Fernández Díaz, su número dos Francisco Martínez, el ex DAO Eugenio Pino y el excomisario José Manuel Villarejo se sientan en el banquillo de los acusados, enfrentando penas que incluyen hasta 15 años de prisión.
Durante las cuestiones previas, la abogada del PSOE, Gloria de Pascual, defendió que Cospedal y López del Hierro deben ser investigados por su posible conexión política con la trama, incorporando como pruebas tres archivos de audio hallados por la Policía Judicial, que incluirían llamadas entre la exdirigente ‘popular’ y Villarejo. De Pascual aseguró que Cospedal “fue informada directamente por el entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, del éxito de la operación de destrucción de pruebas” y pidió que el PP sea considerado partícipe a título lucrativo o responsable civil subsidiario.
Por su parte, el abogado de Fernández Díaz, Jesús Mandri, solicitó la nulidad parcial del auto de apertura de juicio oral, argumentando que no existe conexión directa entre la operación Kitchen y los hechos de la pieza principal del ‘caso Tándem’. También denunció vulneraciones de derechos fundamentales de su defendido, relacionadas con el secreto en la causa y la imposibilidad de intervenir en diligencias previas.
El PSOE asegura que la Kitchen no es un caso aislado, sino “una operación organizada desde el poder para tapar la Gürtel” y critica que el PP utilice los aparatos del Estado para proteger a sus dirigentes. Los socialistas recuerdan que la corrupción en el partido no es “pasado, sino presente” y acusan al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, de complicidad por su silencio ante estos casos durante los últimos cuatro años.