El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, defendió este jueves la legitimidad de su país para impedir el paso de embarcaciones que considere enemigas por el estrecho de Ormuz, enclave estratégico que concentra cerca de una cuarta parte del comercio mundial de petróleo. Esta medida forma parte de la respuesta de Teherán a la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra la república islámica.
Durante una llamada con el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, Araqchi aseguró que la inseguridad en la zona es producto de las agresiones de Washington y Tel Aviv y justificó las acciones iraníes como necesarias para garantizar la seguridad y protección de la navegación. Entre ellas se incluye la prohibición de paso de barcos asociados «al enemigo» o a sus «aliados».
El ministro iraní insistió en la determinación de Irán de continuar con su «legítima defensa» de la soberanía y la integridad territorial, y apeló a la responsabilidad de la ONU de actuar ante las «flagrantes violaciones» del Derecho Internacional cometidas por los agresores.
Araqchi también criticó las «exigencias unilaterales» para que Irán actúe con moderación, recordando que la ofensiva estadounidense-israelí comenzó apenas 24 horas después de la última ronda de negociaciones sobre el programa nuclear iraní.
Hasta el momento, ni Guterres ni su oficina se han pronunciado sobre la conversación, aunque su portavoz, Stéphane Dujarric, destacó la importancia de respetar el Derecho Internacional y la libertad de navegación en Ormuz, reconociendo que «la situación es la que es».