Cuba vivió su octava noche consecutiva de protestas con un nuevo foco de tensión en el municipio de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila. Cientos de vecinos salieron a las calles para protestar contra los prolongados apagones y la grave crisis económica que golpea al país, en una ola de manifestaciones que comenzó días atrás en La Habana y se ha extendido a varias regiones de la isla.
Durante la protesta, los manifestantes se concentraron frente a la sede local del Partido Comunista de Cuba, uno de los principales símbolos del poder político en el país. Según videos difundidos en redes sociales, los participantes entraron al edificio, sacaron archivos, computadoras y muebles y los quemaron en una fogata en plena calle mientras coreaban consignas de “libertad”.
La respuesta de las autoridades fue inmediata. Agentes de seguridad desplegados en la zona intervinieron con fuerza para dispersar a los manifestantes y recuperar el control del municipio. Algunos residentes denunciaron en redes sociales que la policía efectuó disparos durante la intervención, e incluso que un joven habría resultado herido por bala en medio de los disturbios.
Las protestas de Morón son consideradas las más intensas desde el estallido social del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles en diferentes ciudades del país. En aquella ocasión, el gobierno respondió con una fuerte represión y con un llamado del presidente Miguel Díaz-Canel a defender la revolución.
El actual ciclo de movilizaciones está alimentado por el profundo deterioro de las condiciones de vida. Los apagones prolongados, la escasez de alimentos, la falta de medicinas y los problemas en el suministro de agua han incrementado el descontento social en una población que lleva años enfrentando dificultades económicas.
Mientras tanto, las protestas coinciden con un momento político delicado para el país, marcado por negociaciones internacionales y la reciente liberación de algunos presos políticos. Sin embargo, el malestar popular continúa creciendo y muchos ciudadanos consideran que la crisis estructural del país ya no puede seguir ignorándose.