China ha salido este lunes al paso de las amenazas de Estados Unidos e Israel contra el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei, y ha dejado claro que se opone a cualquier interferencia en los asuntos internos del país asiático.
El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, subrayó que la soberanía, seguridad e integridad territorial de Irán deben ser respetadas, y reclamó un cese inmediato de las acciones militares para evitar un aumento de la tensión en Oriente Próximo. Además, destacó que el nombramiento de Jamenei sigue la Constitución iraní y es una decisión soberana del país.
Este pronunciamiento llega después de que Donald Trump amenazara con que el nuevo líder “no durará mucho” sin su beneplácito, y de que Israel advirtiera que cualquier sucesor del líder supremo será “un objetivo inequívoco para ser eliminado”.
El contexto es crítico: la ofensiva estadounidense e israelí contra Irán que comenzó el 28 de febrero provocó la muerte de Alí Jamenei, su esposa y varios familiares, y ha dejado más de 1.200 víctimas según las autoridades iraníes. En respuesta, Teherán ha lanzado misiles y drones contra Israel y bases estadounidenses en la región, intensificando la crisis militar y diplomática.
China, como actor global, hace un llamado al diálogo y la negociación, advirtiendo que cualquier escalada podría desestabilizar aún más la ya volátil región de Oriente Próximo.