El mes de febrero encara su recta final con un ambiente que recuerda más a abril que al corazón del invierno. La estabilidad atmosférica será la protagonista en buena parte del país, aunque acompañada de matices: temperaturas claramente superiores a lo habitual, presencia de calima y lluvias concentradas sobre todo en el noroeste.
Según el pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), los termómetros, aunque algo más contenidos que en días previos, seguirán marcando valores entre 5 y 10 grados por encima de lo normal para estas fechas. En puntos del Mediterráneo y del Cantábrico se podrán alcanzar hasta los 25ºC, cifras poco habituales para finales de febrero.
Los cielos permanecerán en general poco nubosos, pero el polvo en suspensión volverá a enturbiar el ambiente en varias zonas, especialmente en el oeste peninsular. Además, las brumas y bancos de niebla harán acto de presencia tanto en el interior como en áreas costeras mediterráneas y en Baleares, dejando amaneceres grises que contrastan con tardes casi primaverales.
Mientras tanto, las precipitaciones quedarán más acotadas. Un frente atlántico irá dejando lluvias en Galicia y en comunidades cantábricas, con posibilidad de que se extiendan de forma más débil a otros puntos de la mitad norte durante el fin de semana. En el área mediterránea tampoco se descartan algunas gotas, aunque de carácter más disperso.
El viernes y el sábado traerán cambios progresivos. El frente afectará con más claridad al noroeste, con lluvias en Galicia, Asturias y Cantabria, que podrían alcanzar también zonas del Alto Ebro y del interior norte. En paralelo, se notará un descenso térmico en la mitad septentrional, especialmente en Galicia, Castilla y León y el entorno cantábrico.
Sin embargo, en el centro y este peninsular el ambiente seguirá siendo suave. Las máximas rondarán los 18 a 20ºC en muchas capitales y volverán a rozar los 25ºC en enclaves del litoral mediterráneo. Un contraste que dibuja un mapa meteorológico muy desigual para despedir el mes.
Con la llegada de marzo aumenta la incertidumbre, pero los modelos apuntan a una posible mayor inestabilidad. Podrían registrarse lluvias en puntos del sur del área mediterránea, Andalucía occidental e incluso en Ceuta y Melilla, en general de carácter débil. En el interior norte no se descartan heladas suaves durante las madrugadas, aunque las máximas seguirán en valores relativamente templados para la época.
En Canarias, por su parte, el cambio será más evidente. El viento del norte ayudará a limpiar la atmósfera tras varios días de calima, provocando un descenso acusado de las temperaturas y devolviendo los valores a registros más propios del calendario.
Así, febrero se despide dejando una sensación ambigua: mañanas de niebla, cielos turbios y lluvias en el norte, pero también tardes cálidas que invitan a pensar que la primavera se ha adelantado unas semanas.