El Tribunal Supremo (TS) ha confirmado la pena de 50 años de prisión a un hombre que intentó matar a su pareja menor de edad a golpes, la violó y la retuvo durante un periodo -en el que «no le mostró el más mínimo de compasión»- de 35 días.
Así lo ha decidido el alto tribunal en una sentencia, recogida por Europa Press, en la que rechaza el recurso de casación que interpuso un hombre contra la condena de 50 años de prisión que le impuso la Audiencia Provincial, y que confirmó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, por delitos de asesinato, agresión sexual, malos tratos físicos y psíquicos habituales, trato degradante, lesiones, amenazas y detención ilegal.
Los hechos ocurrieron en Fuenlabrada (Madrid) entre el 18 de octubre y el 23 de noviembre de 2021, cuando el acusado tenía 19 años y la víctima, 16. El hombre «desplegó sobre ella una situación de dominio y de poder» durante ese periodo, sometiéndola a continuos controles «para aislarla de su entorno familiar y social, atemorizándole para impedir que saliera de las habitaciones donde se hospedaban», recoge el Supremo.
La pareja vivió unos días en la casa del padre de él, donde ya le impedía ir al colegio o salir a la calle sola, y al poco tiempo se mudaron a un piso en alquiler donde vivían dos hermanos y la novia de uno de ellos.
En este nuevo domicilio, según la sentencia, el hombre «aumentó progresivamente su vil propósito» contra su pareja, pues, desde el primer día, le impidió salir del piso y, a los dos días, de la habitación para que no se comunicara con los otros dos varones ocupantes del piso».
Así, él llegó hasta el punto de «dejar de trabajar para quedarse con ella por celos y empezar a agredirle casi todas las noches», explica el TS.
En concreto, detalla que hubo agresiones y le forzó a mantener relaciones sexuales, «todo ello con tal virulencia, vileza y crueldad, que le generaron un ambiente de absoluto terror».
La menor consiguió zafarse de su agresor mientras este la sujetaba para intentar que no saliera de la habitación. Cayó al suelo y, alertados por el ruido, los otros ocupantes de la casa entraron al cuarto y se la encontraron malherida, expone la sentencia.