Cees Nooteboom ha fallecido este 11 de febrero a los 92 años en su casa de Sant Lluís, en Menorca. La noticia la dio a conocer su editorial, De Bezige Bij, que destacó que el autor murió en paz, acompañado por su esposa Simone Sassen, en la isla que tanto significó para él.
Nacido en La Haya en 1933, Nooteboom fue una de las grandes figuras de la literatura europea de posguerra. Novelista, poeta, ensayista y autor de libros de viajes, su obra se caracterizó por una mirada cosmopolita, erudita y profundamente reflexiva. A lo largo de su carrera, exploró temas como la identidad europea, el nacionalismo y el paso del tiempo, siempre desde una perspectiva abierta al mundo.
Su vida estuvo marcada por el movimiento. De joven recorrió Europa haciendo autostop, una experiencia que alimentó su vocación viajera y literaria. Publicó su primera novela, Philip y los otros, en 1955, y poco después inició su trayectoria poética. El viaje se convirtió en uno de los ejes centrales de su escritura. Obras como El desvío a Santiago, Hotel Nómada o Noticias de Berlín reflejan esa condición itinerante que definió su biografía y su pensamiento.
Menorca ocupó un lugar especial en su imaginario. La isla no solo fue su refugio personal, sino también escenario literario en títulos como Lluvia roja o 533 días. Allí encontró un espacio de contemplación y silencio que dialogaba con su escritura pausada y profunda.
La proyección internacional de Nooteboom se consolidó en 1980 con la publicación de Rituales, novela que lo situó definitivamente en el panorama literario europeo. Su obra fue traducida a más de veinte idiomas y recibió numerosos premios, entre ellos el Premio Europeo Aristeon de Literatura, el Premio Formentor de las Letras y el Premio de Literatura Neerlandesa.
Además de su faceta como narrador, ejerció como traductor de poesía española, catalana, francesa y alemana, ampliando los puentes culturales entre distintas tradiciones literarias. Francia lo nombró Caballero de la Legión de Honor y la Freie Universität de Berlín le concedió el título de Doctor Honoris Causa, reconocimientos que subrayan su dimensión internacional.
Quienes lo trataron destacan su ingenio, curiosidad intelectual y espíritu nómada. Nooteboom no solo escribió sobre viajes; convirtió el viaje en una forma de entender el mundo. Su literatura invitaba a detenerse, a observar y a cuestionar certezas.
Con su muerte, Europa pierde una de sus voces más singulares. Sin embargo, su legado permanece en una obra que trasciende fronteras y épocas. Desde Menorca, esa isla que tanto amó, se despide un autor que hizo del desplazamiento, la memoria y la reflexión una forma de vida literaria.