Rafa Nadal lo tiene claro. Carlos Alcaraz ya no es una promesa ni una estrella en construcción. Para el extenista balear, el murciano es ya una “leyenda de nuestro deporte”, a pesar de su juventud. Así lo expresó durante un acto público en el que participó tras la presentación del circuito solidario de golf ‘Spin+Swing’, donde habló con serenidad sobre el presente del tenis y su nueva vida fuera de las pistas.
Nadal destacó que conquistar siete títulos de Grand Slam no está al alcance de cualquiera. “No hay tantos jugadores históricos que hayan ganado siete grandes”, vino a señalar, dejando claro que la dimensión de Alcaraz ya trasciende la etiqueta de joven talento. El manacorí recordó la reciente final en Australia y explicó que disfrutó del partido, en el que se apreció la diferencia generacional, pero también la capacidad de ambos jugadores para competir al máximo nivel con sus propias armas.
Para Nadal, comparar épocas no es justo. Considera un error medir a Alcaraz frente al Novak Djokovic actual como si ambos estuvieran en el mismo momento de sus carreras. Utilizó un paralelismo futbolístico para explicarlo: no es lo mismo el Messi o el Cristiano Ronaldo de hace una década que los de hoy. Cada etapa tiene su contexto y su exigencia. La trayectoria de cada uno marcará su lugar en la historia, sin necesidad de establecer jerarquías forzadas.
Más allá de la comparación generacional, Nadal quiso subrayar que tanto Alcaraz como Djokovic son grandes embajadores del tenis. A su juicio, el deporte vive un momento privilegiado al contar con figuras que elevan el nivel competitivo y mantienen la atención del público mundial, según apunta Europa Press.
Sobre Djokovic, uno de sus grandes rivales históricos, Nadal mostró respeto. Reconoció la magnitud de su carrera y el mérito de seguir compitiendo al más alto nivel. Aunque considera que la edad limita las oportunidades futuras, destacó que mantenerse en la élite ya es un logro admirable. Para el balear, que el serbio alcance o no un nuevo Grand Slam no cambia la esencia del tenis, porque su legado ya está escrito.
En lo personal, Nadal aseguró que vive esta etapa con tranquilidad y felicidad. Después de años de exigencia máxima, siente que su carrera terminó como debía. Incluso confesó que logró alargarla más de lo que imaginó. Ahora disfruta viendo triunfar a antiguos compañeros y nuevas generaciones sin esa presión constante que implica competir.
El acto también sirvió para poner en valor su compromiso social. Nadal recordó que desde niño ha visto en casa la importancia de ayudar a los demás. Con iniciativas como el circuito solidario, busca contribuir a mejorar la calidad de vida de niños y jóvenes. Para él, esa labor supone una gran satisfacción.
En definitiva, sus palabras hacia Alcaraz no solo reflejan admiración deportiva. También muestran la naturalidad con la que una leyenda reconoce el relevo generacional. Porque cuando Nadal habla de leyenda, lo hace con conocimiento de causa.