Ha pasado casi un año desde que el mar se llevó a Arek, un menor de 15 años de origen polaco, en un punto tan bello como peligroso de la costa norte de Tenerife. Desde entonces, su familia convive con una ausencia imposible de llenar y con una gratitud profunda hacia quienes, en los momentos más críticos, no dudaron en lanzarse al agua para intentar salvarlo. Hoy, su búsqueda no es solo la de respuestas, sino también la de rostros anónimos a los que quieren agradecer un gesto que nunca olvidarán.
El suceso ocurrió en el Charco del Viento, en el municipio de La Guancha, cuando una ola arrastró al menor mientras se encontraba con su padre y su hermana. El cuerpo de Arek nunca fue localizado, pero la memoria de aquel día sigue muy viva en quienes lo vivieron.
La madre del menor, Kasha, ha compartido su testimonio a través de la Canarias 1500 Km de Costa, una plataforma comprometida con la prevención de accidentes acuáticos. Su relato pone el foco en dos personas clave que actuaron cuando la situación era ya extrema.
El primero, recuerda, era un hombre de piel negra, de unos 30 años, que vestía una camiseta interior blanca, pantalones azules y llevaba gafas de sol. Estaba sentado leyendo en una zona de rocas cuando todo ocurrió. Sin pensarlo, corrió hacia el lugar con un flotador salvavidas y se lanzó al agua para ayudar.
El segundo era un hombre blanco, alto y corpulento, posiblemente de pelo castaño, que se encontraba acompañado por una mujer. Su intervención fue decisiva en uno de los momentos más duros. Cuando el padre de Arek ya no tenía fuerzas, este hombre sacó a la hija del agua y la llevó hasta un lugar seguro, entregándola en brazos a su madre. Un gesto que la familia define como humano, valiente y decisivo.
La familia, junto a la asociación y un amplio grupo de voluntarios, prepara ahora un homenaje conmemorativo que se celebrará el próximo 22 de febrero, coincidiendo con el primer aniversario de la desaparición. Será un acto de recuerdo, pero también de agradecimiento colectivo a todas las personas que participaron en los operativos de búsqueda.
En esos días se volcaron buceadores, apneístas, patrones de embarcaciones, sanitarios, psicólogas y miembros de distintos cuerpos de seguridad, muchos de ellos fuera de servicio. También participaron expertos en drones, protección civil y voluntarios anónimos que ofrecieron su tiempo y energía sin pedir nada a cambio.
Ahora, la familia lanza un mensaje claro: quieren encontrar a quienes intentaron rescatar a Arek, no para revivir el dolor, sino para cerrar un círculo emocional pendiente. Cualquier persona que pueda aportar información puede ponerse en contacto con la plataforma organizadora. Porque, incluso en medio de la tragedia, el gesto de ayudar merece ser reconocido y recordado.