La selección española femenina de waterpolo ganó a Países Bajos, pero la victoria no le sirvió de nada. El 13-16 final, resuelto en la tanda de penaltis, dejó a las campeonas olímpicas sin billete para las semifinales del Campeonato de Europa que se disputa en Funchal (Portugal).
Las cuentas eran claras y exigentes: había que imponerse por al menos dos goles al término del tiempo reglamentario. No bastaba con ganar. Y España se quedó a medias. El triunfo desde los cinco metros maquilló el resultado, pero no cambió la clasificación. Terceras del grupo, se despiden de la pelea por las medallas y deberán conformarse con luchar por la quinta plaza.
El equipo de Jordi Valls tuvo el partido donde quería desde el inicio. Un arranque arrollador permitió abrir hueco en el marcador y llegar a dominar con autoridad en el segundo cuarto. Con Bea Ortiz tirando del carro —máxima goleadora del choque—, España parecía tener encarrilado el objetivo.
Sin embargo, tras el descanso el guion se torció. Países Bajos ajustó la defensa, aprovechó mejor las superioridades y fue recortando distancias hasta darle la vuelta al encuentro. La pegada neerlandesa, casi infalible en ataque, castigó cada error español y obligó a remar contracorriente.
Aun así, las ‘guerreras del agua’ sacaron orgullo. Un último empujón devolvió la ventaja y puso la semifinal al alcance de la mano. Pero cuando más cerca parecía, el partido volvió a escaparse. Tres acciones consecutivas en superioridad devolvieron el equilibrio al marcador y forzaron una resolución agónica.
España fue más fiable en los penaltis y se llevó la tanda. Una victoria amarga. Porque esta vez ganar no era suficiente.
El podio, habitual en las últimas grandes citas, se esfuma. Ahora toca cambiar el chip y cerrar el torneo con dignidad, peleando por una quinta plaza que sabe a poco para un equipo acostumbrado a mirar mucho más arriba.