El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha asegurado que la situación de Groenlandia «no concierne en absoluto» a su país, en referencia al interés demostrado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en adquirir la isla. Sin embargo, el mandatario ruso no ha evitado entrar en el terreno económico y ha puesto precio a la isla: alrededor de 850 millones de euros.
Durante una reunión del Consejo de Seguridad ruso, Putin ha restado importancia política al debate, pero ha recordado que existen precedentes históricos entre Moscú y Washington para este tipo de operaciones. En ese contexto, ha citado la venta de Alaska a Estados Unidos en el siglo XIX como ejemplo comparable.
Según sus cálculos, Alaska fue adquirida por unos 158 millones de dólares actuales, una cifra que, ajustada a los precios y al valor del oro de la época, permite establecer una comparación aproximada con Groenlandia. En base a ese razonamiento, Putin ha estimado que la isla podría haber costado entre 200 y 250 millones de dólares en términos históricos, lo que hoy equivaldría a cerca de mil millones de dólares.
El presidente ruso ha añadido que Estados Unidos «podría asumir sin problemas» una operación de ese calibre y ha recordado que Washington ya compró las Islas Vírgenes a Dinamarca en 1917, lo que demuestra —según ha dicho— que ambos países tienen experiencia en acuerdos territoriales.
Putin también ha aprovechado su intervención para criticar la relación de Dinamarca con Groenlandia, afirmando que el país nórdico ha tratado tradicionalmente a la isla «como una colonia», con políticas que ha calificado de duras hacia su población.
Las declaraciones llegan en un momento de tensión diplomática tras reavivarse el interés estadounidense por Groenlandia, un territorio estratégico por su ubicación y sus recursos, y refuerzan el debate internacional sobre el futuro político y económico de la isla.