El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una dura advertencia contra Irán al asegurar que ha dado instrucciones para una respuesta «total» contra cualquier ataque personal tendría consecuencias devastadoras para el país asiático.
En una entrevista televisiva, Trump explicó que ha dejado órdenes claras a los responsables de seguridad nacional para actuar sin contemplaciones en el supuesto de que intenten acabar con su vida. «Pase lo que pase, los borrarán de la faz de la tierra», dijo. Washington ya ha trasladado ese mensaje a Teherán como medida disuasoria ante lo que considera amenazas directas contra su integridad.
El presidente estadounidense aprovechó sus declaraciones para criticar a su antecesor, Joe Biden, al que acusó de no haber reaccionado con firmeza ante advertencias similares procedentes del régimen iraní durante su mandato. Trump defendió que un presidente debe responder con contundencia ante cualquier amenaza, incluso si esta no va dirigida directamente contra él.
Estas palabras se producen en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos e Irán, marcado por el deterioro de las relaciones diplomáticas y por la situación interna en el país asiático, donde continúan las protestas contra el Gobierno. Desde Teherán, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, advirtió recientemente de que cualquier ataque contra el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, provocaría una escalada bélica de gran alcance entre ambos países.
El cruce de declaraciones se ha intensificado en los últimos días, después de que Trump defendiera públicamente la necesidad de un cambio político en Irán y alabara a los manifestantes que desafían al régimen. En ese clima, algunas voces del Partido Republicano han ido más allá. El senador Lindsey Graham instó recientemente al presidente a actuar con extrema dureza contra los dirigentes iraníes, en unas declaraciones que han elevado aún más el tono del enfrentamiento verbal.
El mandatario viaja a Suiza para asistir al Foro Económico Mundial de Davos, donde tiene previsto mantener encuentros con varios líderes internacionales. Entre ellos figura el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, con quien abordará, entre otros asuntos, la crisis abierta con Dinamarca y otros países europeos por las declaraciones del presidente estadounidense sobre Groenlandia.
La combinación de la amenaza directa a Irán y su agenda diplomática en Davos vuelve a situar a Trump en el centro del foco internacional, en un contexto marcado por la escalada verbal, las tensiones geopolíticas y una intensa actividad política en el exterior.