El grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) sigue rodeado de incógnitas. Mientras avanzan las investigaciones técnicas, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha reconocido públicamente la extrañeza que genera el siniestro entre los expertos del sector. No tanto por su magnitud, sino por las circunstancias en las que se produjo, poco habituales en este tipo de accidentes.
Durante una comparecencia en el centro de control de Adif en Madrid, Puente explicó que todavía no se conocen las causas del descarrilamiento, pero insistió en que el contexto técnico del accidente resulta llamativo. “Es muy raro”, afirmó, subrayando que el punto del siniestro es una recta, la vía había sido renovada recientemente y el tren implicado contaba con apenas unos años de antigüedad.
Según detalló el ministro, los trabajos de renovación de la infraestructura en ese tramo se realizaron el pasado mes de mayo. Además, el convoy de la compañía Iryo que descarriló es considerado material moderno, con menos de cuatro años en servicio. Estas condiciones, en principio, reducen de forma significativa el riesgo de un descarrilamiento.
Puente señaló que tanto los técnicos presentes sobre el terreno como los especialistas consultados coinciden en su sorpresa. La combinación de recta, vía en buen estado y tren nuevo no encaja con los patrones más habituales de este tipo de accidentes, lo que obliga a extremar el rigor en la investigación.
El accidente se produjo cuando el tren de Iryo, que había salido de Málaga rumbo a Madrid-Puerta de Atocha con más de 300 pasajeros, descarriló en sus últimos vagones e invadió la vía contigua. En ese mismo instante circulaba un tren Alvia de Renfe, que viajaba desde Madrid hacia Huelva. El choque fue inevitable y devastador.
Como consecuencia del impacto, ambos trenes descarrilaron y se produjo un balance trágico de víctimas, entre ellas el maquinista del convoy de Renfe, uno de los fallecidos confirmados. Los servicios de emergencia actuaron con rapidez para rescatar a los pasajeros atrapados y atender a los heridos, mientras se acordonaba la zona y se suspendía la circulación ferroviaria, según Europa Press.
El ministro insistió en que la prioridad sigue siendo atender a las víctimas y garantizar la seguridad. Paralelamente, se ha puesto en marcha una investigación exhaustiva para determinar qué ocurrió exactamente en esos segundos críticos. Se analizarán los sistemas del tren, el estado de la vía, los registros técnicos y cualquier otro elemento que ayude a esclarecer los hechos.
Mientras tanto, las palabras de Puente resumen el sentir general: se trata de un accidente anómalo, difícil de explicar a simple vista. Resolver ese enigma será clave no solo para depurar responsabilidades, sino para reforzar la seguridad ferroviaria y evitar que una tragedia así vuelva a repetirse.