Detectar a tiempo el frenillo lingual corto podría ayudar a prevenir la apnea infantil

17 de enero de 2026
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Frenillo I EP

Un amplio estudio internacional refuerza la importancia del diagnóstico precoz del frenillo lingual como factor clave en la salud respiratoria infantil

La salud infantil sigue revelando conexiones que hasta hace poco parecían improbables. Una de las más recientes apunta al frenillo lingual corto, también conocido como anquiloglosia, y su posible papel en el desarrollo de la apnea obstructiva del sueño (AOS) en niños. Un amplio estudio internacional ha puesto cifras y evidencia a una sospecha que llevaba años sobre la mesa médica, abriendo la puerta a una detección precoz con importantes implicaciones clínicas y familiares.

Un vínculo que va más allá del habla y la lactancia

El frenillo lingual corto es una condición relativamente frecuente que limita el movimiento de la lengua. Tradicionalmente se ha relacionado con problemas en la lactancia, el habla o la deglución, pero este nuevo análisis sugiere que su impacto puede ir mucho más lejos. Gracias al uso de Big Data, los investigadores analizaron a más de 73.000 menores de todo el mundo, comparando a niños con y sin anquiloglosia en condiciones demográficas similares.

Los resultados fueron claros: los niños con frenillo lingual corto presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar apnea del sueño a lo largo de su crecimiento. No solo aparece con más frecuencia, sino también antes, lo que refuerza la idea de que esta alteración anatómica puede influir en la forma en la que las vías respiratorias se comportan durante el descanso nocturno.

La apnea infantil no es un problema menor. Las pausas repetidas en la respiración durante el sueño afectan al desarrollo cognitivo, al comportamiento, al rendimiento escolar y a la salud general. Por eso, identificar factores de riesgo tempranos supone una oportunidad para intervenir antes de que el problema se cronifique.

Prevención, diagnóstico y una mirada más amplia a la apnea

Aunque los autores del estudio reconocen ciertas limitaciones —como la variabilidad en el diagnóstico del frenillo o la falta de datos sobre la gravedad de la apnea—, el trabajo marca un antes y un después. Es el primer estudio a gran escala que confirma esta asociación de forma directa, lo que refuerza la necesidad de que pediatras, odontopediatras y otorrinolaringólogos trabajen de manera coordinada.

Este enfoque preventivo cobra aún más sentido si se tiene en cuenta que la apnea del sueño sigue siendo una patología infradiagnosticada, no solo en niños, sino también en adultos. Otros estudios presentados recientemente muestran que incluso en pacientes con hipertensión, donde la relación con la apnea está bien documentada, el diagnóstico llega tarde o no llega.

En el caso infantil, observar el frenillo lingual desde una perspectiva más amplia puede ser clave. No se trata de alarmar, sino de mirar con atención. Un gesto clínico sencillo, realizado a tiempo, podría evitar años de problemas de sueño, aprendizaje y salud. La evidencia avanza, y con ella, la oportunidad de cuidar mejor desde la infancia.

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