El motociclismo español suma un nuevo proyecto con sello de experiencia y ambición. El expiloto Jorge Lorenzo, cinco veces campeón del mundo, ha decidido dar un paso al frente fuera de la pista para acompañar el crecimiento de uno de los jóvenes talentos con mayor proyección del panorama nacional. A partir de ahora, Lorenzo ejercerá como manager deportivo de Víctor Cubeles, iniciando una etapa que va mucho más allá de una simple relación profesional.
Tras una carrera marcada por la exigencia, la disciplina y la excelencia, Jorge Lorenzo afronta este nuevo rol con una idea muy clara: transformar su experiencia en un legado estructurado. Su objetivo no es solo guiar a un piloto, sino sentar las bases de un sistema de formación sólido, pensado a largo plazo y con identidad propia.
Desde su entorno se define este proyecto como un nuevo modelo de desarrollo del talento en el motociclismo, inspirado en los grandes sistemas formativos del deporte internacional. La idea es crear una estructura comparable a lo que La Masía ha supuesto para el fútbol: un espacio donde se formen no solo corredores rápidos, sino deportistas completos, preparados técnica, mental y estratégicamente para llegar a la élite.
En este camino, la figura de Chicho Lorenzo, padre de Jorge y referente mundial en la formación de pilotos, resulta clave. Chicho ha acompañado a Víctor Cubeles en etapas decisivas de su desarrollo, lo que aporta una continuidad metodológica que refuerza la solidez del proyecto. No se parte de cero: se parte de una filosofía contrastada, ahora organizada y profesionalizada.
La elección de Víctor Cubeles como primer piloto de esta nueva etapa no es casual. Conocido en el paddock como “Chico Maravilla”, representa el perfil ideal para poner en marcha un sistema basado en el crecimiento progresivo y bien planificado. Para él, este acuerdo supone una oportunidad única de aprender a construir una carrera, no solo de competir.
El proyecto se apoya en tres pilares fundamentales. El primero es la gestión deportiva y planificación de carrera, con decisiones pensadas a medio y largo plazo, priorizando el desarrollo real del piloto frente a los resultados inmediatos. El segundo es la representación y relación con equipos y patrocinadores, buscando estabilidad, coherencia y un entorno profesional alineado con la evolución del deportista. El tercero es el acompañamiento integral, que incluye trabajo mental, disciplina, exposición mediática y preparación para la alta competición, según Europa Press.
La implicación de Jorge Lorenzo será directa. Participará en las decisiones clave y trasladará al día a día de Cubeles la mentalidad que le permitió alcanzar la cima del motociclismo mundial. Para el propio Lorenzo, este paso responde a una necesidad personal: devolver al deporte todo lo que le ha dado y ayudar a las nuevas generaciones a crecer con método y criterio.
Este acuerdo no es un punto final, sino un comienzo. Una estructura que aspira a convertirse en referencia del motociclismo formativo, donde el talento no dependa de la improvisación, sino de un sistema pensado para perdurar.