La rueda de prensa previa a los octavos de final de la Copa del Rey dejó un mensaje claro por parte de Diego Pablo Simeone. El técnico del Atlético de Madrid quiso zanjar la polémica surgida durante las semifinales de la Supercopa de España con una declaración medida, directa y sin matices: “Pido disculpas, no perdón”. El destinatario, doble: Florentino Pérez y Vinícius Júnior.
El entrenador argentino reconoció que no estuvo bien al involucrarse verbalmente en un rifirrafe con el jugador brasileño durante el encuentro. “No corresponde ponerme en ese lugar”, admitió, asumiendo la responsabilidad de sus palabras. Un gesto poco habitual en un técnico acostumbrado a proteger a los suyos con firmeza, pero que esta vez optó por el respeto institucional y la autocrítica.
El incidente se produjo en plena tensión competitiva, cuando las cámaras captaron a Simeone dirigiéndose a Vinícius con una frase que rápidamente se viralizó. Minutos después, tras la sustitución del jugador, el intercambio verbal volvió a encender la polémica. El episodio fue comentado también por Xabi Alonso, quien subrayó entonces que “no todo vale” y que el deporte exige límites y respeto.
Con sus palabras de este lunes, Simeone buscó cerrar el capítulo. No pidió perdón, un matiz que él mismo quiso subrayar, sino disculpas, entendidas como el reconocimiento de un error puntual sin renunciar a su identidad competitiva. En el fondo, un mensaje de responsabilidad que pretende descomprimir un ambiente ya suficientemente cargado por la rivalidad.
El técnico evitó, además, alimentar otros debates colaterales. Preguntado por el formato de los cruces de Copa del Rey, prefirió mantenerse al margen: “No influimos en nada. Jugamos contra quien nos toque y nos enfocamos en lo nuestro”. Un discurso coherente con su habitual manera de aislar al equipo del ruido externo.
Con la polémica aparcada, Simeone volvió a poner el acento en lo verdaderamente importante: el próximo partido ante el Deportivo de La Coruña. Avisó de un rival valiente, con buen contragolpe y capaz de competir incluso ante equipos de Primera, como ya demostró en rondas anteriores.
En clave de vestuario, el técnico confirmó la disponibilidad de José María Giménez, destacó la competencia interna y elogió el crecimiento de Thiago Almada, subrayando su visión de juego y capacidad para marcar diferencias.
En lo personal, Simeone volvió a reafirmar su compromiso total con el club. “Sé cuál es el camino y no voy a parar hasta que se me acaben las energías”, afirmó, dejando claro que ni la polémica ni el desgaste de los años le apartan de su objetivo.
Con sus disculpas públicas y el foco de nuevo en el césped, Simeone intenta pasar página. El fútbol sigue, la rivalidad permanece, pero el mensaje es nítido: incluso en la máxima tensión, hay gestos que ayudan a rebajarla.