El invierno ha llegado con fuerza y las bajas temperaturas vuelven a poner a prueba nuestra salud y nuestros hábitos diarios. Ante este escenario, el Ministerio de Sanidad ha lanzado un recordatorio claro: protegerse del frío no es solo una cuestión de comodidad, sino de prevención. Pequeños gestos cotidianos pueden marcar una gran diferencia, especialmente para las personas más vulnerables.
Una de las principales recomendaciones de Sanidad es vestirse por capas, una práctica sencilla pero muy eficaz. Varias capas de ropa fina abrigan más que una sola prenda gruesa, ya que crean cámaras de aire que actúan como aislante térmico natural. Además, permiten regular mejor la temperatura corporal según el momento y el lugar, evitando tanto el frío excesivo como la sudoración.
El llamado plan del frío también incluye consejos menos evidentes, pero igual de importantes. Por ejemplo, respirar por la nariz y no por la boca ayuda a calentar el aire antes de que llegue a los pulmones, reduciendo el riesgo de infecciones respiratorias. En la calle, Sanidad insiste en extremar la precaución con el hielo, especialmente a primera hora del día, y recomienda usar calzado antideslizante para prevenir caídas.
Estos cuidados no son solo para días extremos. Integrarlos en la rutina diaria permite afrontar el invierno con mayor seguridad y bienestar, evitando problemas que muchas veces se subestiman hasta que aparecen, según Europa Press.
El Ministerio recuerda que no todas las personas afrontan el frío en igualdad de condiciones. Las personas mayores de 65 años, quienes padecen enfermedades crónicas y otros grupos de riesgo son más propensos a sufrir complicaciones. Para ellos, la vacunación sigue siendo una herramienta clave en la prevención de enfermedades respiratorias.
Sanidad también hace un llamamiento a la responsabilidad colectiva. Prestar atención a personas en situación vulnerable, comprobar que se encuentran bien y contactar con personal sanitario si se detecta algún problema puede salvar situaciones delicadas.
En el hogar, se aconseja ventilar la vivienda al menos dos veces al día, especialmente si se utilizan braseros, estufas o chimeneas. En cuanto a la alimentación, una dieta variada, con presencia de fruta, agua y bebidas calientes, ayuda a mantener el organismo fuerte frente al frío.
Otro punto importante es evitar la automedicación. Algunos fármacos pueden agravar los efectos del frío, por lo que siempre es mejor seguir indicaciones médicas. Finalmente, Sanidad recomienda informarse sobre la previsión meteorológica, seguir las indicaciones oficiales y suscribirse a los avisos por SMS del propio Ministerio, que alertan cuando las temperaturas alcanzan niveles peligrosos.
Cuidarse en invierno no requiere grandes esfuerzos, solo información, atención y constancia. Vestirse en capas es el primer paso de una protección que empieza en casa y se extiende a toda la sociedad.