Una guardia civil se querella contra su teniente por acosarla laboralmente

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coche patrulla
coche patrulla con agente de la Guardia Civil

El teniente de la Policía Judicial de la Comandancia de Tres Cantos, localidad al norte de Madrid, Víctor Pedro Pérez Nicolás, está siendo juzgado por el Tribunal Togado Militar de Madrid, encausado por un presunto delito de acoso laboral a lo largo de varios años sobre la agente en cuestión quien, finalmente, interpuso una querella criminal contra su persona, informa Confilegal.

Esta querella, precisamente, es el origen del proceso judicial en marcha que se reanuda el 9 de enero próximo en ese órgano judicial.  

La agente comenzó su carrera en el cuerpo en el Equipo Territorial de Policía Judicial de Castro Urdiales (Cantabria). En 2010 fue destinada a Madrid a la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Tres Cantos, en concreto al Equipo Mujer y Menor (EMUME) del Área de Delitos Contra las Personas.

Allí desempeñó labores relacionadas con la investigación sobre delitos contra la libertad e indemnidad sexual como, por ejemplo, abusos o agresiones a menores a través de las redes sociales, pornografía y, también, delitos de trata de seres humanos o menores desaparecidos.

Cuando llegó al puesto en ese año de 2010 la jefa de la EMUME era la sargento A.R.M que lideraba el equipo de la mano del teniente J.R.L como jefe de Área.

El ambiente laboral por aquel entonces era muy bueno y con un gran equipo de trabajo.

Cuando el teniente J.R.L. ascendió a capitán, quien tomó su relevo como jefe de Área fue el teniente P.V.A.

Durante ese tiempo, el buen ambiente de trabajo seguía siendo bueno y, cuando se marchó porque le habían ascendido, agradeció a todo el equipo el trabajo realizado, con una mención especial a la agente querellante a la que le mostró haber estado encantado de haber trabajado con ella.

Desde 2012 su vida laboral comenzó a ser «una pesadill

En el año 2012 la agente se quedó embarazada de su primer hijo. Durante el periodo en el que ella estuvo de baja por maternidad el mando del área lo asumió el teniente Pérez Nicolás.

Desde ese momento “su vida laboral comienza a ser una pesadilla”, según la querella.

Cuando se incorporó, aproximadamente en enero de 2014, los dos sargentos de homicidios, R.A y Z.E, comenzaron a transmitir una serie de cambios que provocaron tensión entre los sargentos jefes de equipo y el teniente. 

Como consecuencia de esta tensión, Z.E, que tenía mucha experiencia en el grupo decidió abandonarlo y solicitó un cambio de destino porque el teniente Pérez Nicolás mantenía “un clima laboral horrible con todos los que le rodeaban”.

Según el escrito, la sargento R.A. transmitió en varias ocasiones órdenes “muy dictatoriales” que, a veces, desacreditaban el trabajo de la querellante y a las que el teniente no aceptaba réplica alguna, por lo que se creó un ambiente de malestar en el equipo.

28 semanas de gestación

Un ejemplo de ello es cuando se encontraba de 28 semanas de gestación de la segunda hija. Estando de baja, según la querella, se trasladó a Santander por asuntos personales y se puso de parto de forma prematura.

El teniente le solicitó que, de puño y letra, redactase un informe con los motivos de su traslado “sin importarle ni su estado de salud ni el de su hija, pues sólo pensaba en corregirla si hubiera incurrido en sanción disciplinaria”.

La guardia civil “se encontraba ingresada con vías intravenosas colocadas, tumbada en la habitación del hospital con las piernas hacia arriba, con medicación tanto para frenar el parto como para evitar las infecciones para madurar los pulmones del bebé”. 

Y aunque el teniente conocía la situación, según la querella, presuntamente continuó con la petición de cumplimiento de orden y amenazó con abrir un expediente disciplinario por haberse trasladado estando de baja.

En cambio, el médico no le había prohibido poder viajar porque el parto fue casual y no había indicios de que algo pudiese salir mal. Pero el informe que realizó de su puño y letra finalmente no lo entregó porque gracias a terceras personas no abrió el expediente disciplinario.

Posteriormente, comenzó a criticar su forma de trabajar y a denigrarla, hechos que ocurrieron en presencia de sus mandos superiores y de todos sus compañeros. Con estos desprecios, intentaba echarla el lugar. 

En ese tiempo llegó una nueva sargento al equipo que, aunque mostró su agrado por pertenecer al grupo, “no paraba de trasmitirles las órdenes contradictoras y déspotas del teniente”, en especial contrala agente.

Incluso ella misma llegó a transmitir cuando se quedó embarazada que “no iba a aguantar con este señor y que pediría destino para la crianza de su hijo”.

Su objetivo era derribar al grupo

Según la demanda, el teniente presuntamente siempre tuvo por objetivo derribar a un grupo completo y, en concreto, con personas determinadas, especialmente mujeres. “Con el EMUME, desde su llegada, ha tenido especial inquina, con hechos injustos y diferencias con respecto a los otros grupos”.

También tuvo, al parecer, problemas con la cabo primero de la EMUME.

Cuando llegó tenían buena relación, pero por una serie de circunstancias se convirtió en mala. Finalmente tuvo que abandonar su puesto de trabajo y estuvo un tiempo realizando labores burocráticas en la Plana de la Unidad Orgánica de Policía Judicial hasta poder pedir destino.

Dos años después de su marcha, el teniente, presuntamente, impulsó la apertura un expediente disciplinario por falta muy grave contra esta chica, “causándole un auténtico calvario”. 

Estos mismos hechos se repitieron con otras dos agentes que, incluso, llegaron a hablar con sus superiores de la Comandancia sobre la situación que estaban viviendo. Finalmente, también se marcharon.

Y así con otros cinco guardias civiles más, de los cuales, a algunos de ellos no les ha concedido el cambio de destino.

Las injusticias aumentaron con la pandemia

Pero con la denunciante, según la demanda, las injusticias y persecuciones aumentaron por la crisis sanitaria del coronavirus, hasta tal punto de mermar su salud mental.

Pues a pesar de que se dieron órdenes superiores para facilitar la conciliación de la vida familiar y profesional de los Guardias Civiles, intentó fastidiar a la denunciante cambiándole de servicio.

Sobre este asunto, que también afectaba a sus compañeros, se dio traslado a las Asociaciones que velan por los derechos de los Guardias Civiles, lo que «intensificó la persecución, las represalias y amenazas».

“Atente a las consecuencias disciplinarias”, “os voy a cambiar los horarios”. 

A raíz de esta situación, el jefe de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial (UOPJ) los reunió uno a uno para exponer las injusticias que se estaban cometiendo.

Intentó tomar medidas, pero ascendió y cambió de destino.

Incluso, tal y como explica la querella, le ha impedido en ocasiones cambios de servicio para que sus dos hijos no queden desamparados, pero se lo ha rechazado, por lo que tuvo que acudir al coronel jefe de la Comandancia al no disponer de más días de asuntos propios.

Numerosos ataques de ansiedad

Situación que también han vivido otros compañeros y que ha justificado diciendo que “hay que adaptarse estrictamente a lo que dice la Orden General sobre servicios, a pesar de que él lo ha hecho de forma arbitraria en numerosas ocasiones”.

Las situaciones de conciliación le han provocado numerosos ataques de ansiedad. El teniente Pérez Nicolás el teniente llegó a solicitar los informes de esos ataques de ansiedad por si hubiera incurrido en algún tipo de infracción disciplinaria. 

Según la demanda, en la Comandancia tienen conocimiento de esta situación desde hace mucho tiempo y han intentado tomar medidas pero, por motivos que desconoce la denunciante, no han aportado soluciones.

Estos episodios le han provocado miedo porque, incluso, ha recibido por respuesta a un saludo miradas de odio e ira, sin saber lo que le iba a deparar el día.

Ha llegado, incluso, a suspender asignaturas del Grado de Turismo que estaba cursando al ser incapaz de concentrarse y presentarse a los exámenes.

De todos los actos han sido testigos alrededor de 18 numerosos compañeros que han pasado tanto por la EMUME como por el resto de las áreas.

El último episodio de ansiedad ocurrió el pasado sábado, 3 de octubre, por lo que tuvo que ser atendida en el centro de salud de Tres Cantos.

Tuvieron que administrarle diazepam y suero por vía intravenosa. Ahora mismo se encuentra bajo tratamiento de terapia psicológica y con medicación. 

Confilegal ha tratado de ponerse en contacto con el teniente Víctor Pedro Pérez Nicolás, a fin de el fin de conocer su versión de los hechos, llamando a su puesto de trabajo, sin obtener respuesta directa suya, para conocer su versión de los hechos.  

Después esas dos llamadas, una persona, que dijo ser abogado del teniente, se puso en contacto con nosotros.

Explicó que desconoce quién ha presentado esta querella ya que el año pasado se interpuso otra contra él; afirmó que esta denunciante ya declaró con anterioridad en los tribunales.

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